Un Nuevo Mundo
Tengo que irme.
Este lugar ya no es para mí.
Ya no encuentro mi apoyo ni mi paz ni mis respuestas acá. Ya no me refugio en la seguridad de este castillo, ya no me siento abrazada por su calidez, ya no espero volver de la vida ajetreada y disfrutar del regocijo de llegar a mi hogar. Porque este ya no es mi hogar.
Ya no es mi hogar. Ya no lo extraño en el momento en que me alejo de él, sino que mas bien observo la vida desde la ventana aguardando ansiosa el momento de salir a vivirla. Ya no es un castillo sino una cárcel. Agarrotada, encerrada en tu cubo se extravió mi libertad, perdí de vista mi sendero a seguir porque acá, entre las paredes de tu presunto amor, no puedo ver mas allá de vos. Olvidé mis objetivos, mis sueños, dejé fuera de esta casa a quienes más me quieren, a quienes lo mejor me desean, a quienes nunca me encerrarían en una caja aislada de vos. Sí, pasé mucho tiempo en la oscuridad de esta celda, pero al fin un pequeño rayo de luz entró por la diminuta rendija de mi corazón que no pudiste tapar: la verdad.
Te amo. Claro que te amo. Fuiste mi primer amor. Fuiste el primero que me hizo volar, que me hizo reir, que me hizo sentir. Fue con vos que elegí armar este nido de amor, este templo de cariño, y eso nunca lo voy a olvidar. Sin embargo eso ya no existe, aunque admitirlo duela como mil cuchillos clavados profundamente en mi pecho. Todo se ha caído ya a pedazos y sólo quedan las cenizas de lo que una vez fue. Sólo quedo yo, perdida en un pueblo sepultado bajo las ruinas, apenas pudiendo respirar. No queda nada que hacer acá. Este imperio ya cumplió su ciclo y, como todo imperio, cayó.
Nada es eterno. Nisiquiera nosotros, que vivimos sabiendo que vamos a morir. Nuestros padres nos desearon, nos dejaron nacer sabiendo perfectamente que algún dia vamos a morir, pero también conociendo que en nuestro paso por esta Tierra traeríamos felicidad a sus vidas, a nuestro alrededor y algo en el rumbo de la humanidad cambiaría; algo, aunque fuera en lo más mínimo. Eso hacemos con el amor: no nace de casualidad, sino de nuestro deseo de estar con el otro, de acompañarlo en sus sueños y en sus momentos difíciles, abrazarlo y besarlo hasta que seamos uno solo y compartir aventuras asombrosas y momentos inolvidables al lado de él. Nuestra relación trajo alegría, esperanza y amor a nuestras vidas por mucho tiempo y las cambió por completo, pero eso, aceptémoslo de una vez, se terminó.
Es hora de mirar hacia un nuevo horizonte. Al fin logré salir del agujero en que me encontraba metida y desconocidos pasajes se abren ante mí. Quién sabe a donde me podrían llevar... habrá que explorarlos. Pero quedarme acá, estancada en esta historia que hace tiempo llegó a su fin, no es una opción. Ya es tiempo de empezar un nuevo libro, de reconstruir sobre este reino perdido una nueva ciudad emocionante, luminosa y divertida, de dejar de ser la princesa en la torre esperando tu rescate que nunca va a llegar y ser la guerrera que se salva solita.
Como pájaro que permaneció enjaulado demasiado tiempo, muero de miedo por lo que pueda pasar ahora que voy a salir. Pero para enfrentar la vida, sus nuevos desafíos y aventuras, sólo hay una opción:
mirar al cielo con la frente en alto,
extender mis alas
y v o l a r .
extender mis alas
y v o l a r .
Tengo que irme. Un nuevo mundo me está esperando al otro lado.
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