Sobre Ojos Y Otras Adicciones

Sentados en silencio contemplando nuestro entorno
compartimos un momento, sencillo pero irremplazable.
Me encuentro tan en paz y, aunque parezca muy tonto,
siento que en tu abrazo se encuentran las respuestas a lo inexplicable.

Y quiero que me cuentes
esa forma tan tuya de ver el mundo
y quiero que me enseñes
todos los placeres que ofrece el inframundo
y quiero que me muestres
todas las heridas que te tienen moribundo
y aprender tus verdades, tus matices hasta lo más profundo.
Lo bueno y lo malo, hasta lo más inmundo,
quiero llegar a tu alma, conocerla sin tapujos,
así me duela, me sorprenda o me lleve algún disgusto,
quiero encontrarme con tu esencia y abrazarla sin escrúpulos.

Mi amor.

Te miro a los ojos y pierdo el juicio,
apresarme en tus labios es casi un vicio.
Te siento tan inmenso, tan lleno de energía
y a su vez tan frágil ya cortadas tus espinas.
Te miro a los ojos y me despiertan adicción,
todo parece existir por y para nuestra conexión.
La vida cobra sentido y algo en tu mirada me urge a cuidarte,
a arrancarte los miedos y los dolores curarte,
a adorarte sin barreras y resguardarte de todos los males.
Como si tan sólo mi amor incorrompible bastara para salvarte.

Sentados en silencio todo simula ser tan simple,
tus ojos se ven vulnerables y los míos apacibles,
como si millones de años de creaciones y destrozos
hubieran ocurrido solo para unirnos el uno con el otro.
Como si el universo nos rogara por un poco de nuestra magia,
como si quisiera que me revolucionaras y que yo a vos te sanara.
Te miro a los ojos y sólo quiero atesorarte,
devolverte la fé que los años te quitaron y protegerte como nadie lo hizo antes.

Pero
¿Cómo protegerte de mí?

Es tan fuerte esta sensación de impotencia,
de querer serlo todo pero ser tan imperfecta como cualquiera.
Todo lo que llevo oculto, las actitudes en mí contra las que lucho,
los errores impulsivos y las palabras que a veces no mido;
todo eso que me avergüenza tanto que vean en mí,
¿Podrías verlo vos sin desear huir?
¿Podrás quererme con defectos incluidos
y podremos poco a poco ayudarnos a reconstruirnos?

Una broma mal entonada, una frase mal formulada,
una acción mal predispuesta y tu mirada de pronto cambia.
¿Cómo lidiar con esto? ¿Cómo aceptar que yo también te puedo decepcionar?
¿Cómo ver la desilusión en tu rostro y afrontar que yo la pude causar?
Es tan fuerte esta sensación de impotencia,
de no poder ser tu ángel, de que tenga límites mi pureza.
Es tan fuerte la frustración al no saber cómo manejar esta situación:
qué decir, cómo recompensarlo,
¿cómo hacer que en tus pupilas el cariño vuelva a verse reflejado?

Es tan fuerte el frenesí.
¿Cómo protegerte de todo si el peligro también vive en mí?

Nos paramos en el ojo del huracán,
sabiendo que pronto el terror va a pasar,
pero aún así es momento de decidir si queremos bailar juntos
incluso cuando el ritmo se pone algo difuso.

Cuando me mires a los ojos,
así sea en calma o en medio de la tormenta,
hay dos cosas que tenés que recordar:
uno, que cálidos, arrepentidos o asustados,
te seguirían de cualquier forma a todos lados.
Y dos, que si se me dilatan las pupilas no es por la oscuridad alrededor,
sino porque les fascina esa que van descubriendo en vos.

El amor también está en eso,
no busqué nunca que fueras perfecto;
mientras tengamos estas ganas, estas miradas y estos momentos tan nuestros,
¿Qué importa si viajamos entre el cielo y el infierno?

Por si mis ojos no te lo gritaron con suficiente fuerza,
con vos viajaría a donde fuera
con tal de seguir admirando esa sonrisa tan loca
y ver crecer esa libertad tuya tan contagiosa.

Te traduzco mi mirada más clásica:
Gracias por abrirte,
y por sacarme de mi jaula.

Ahora saquémonos el pasado
y vamos
a volar.

Comentarios

  1. Ese que es eso de amor???Mí ascendente en cáncer jamas va a salir. Wajaja.
    Igual muy bueno el poema, es facil de leer ��

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