El Rosedal
-Esto no va a funcionar- exhaló levantándose repentinamente de la cama, escapando de sus emociones. Llevaba ya meses enloqueciendo por él. Días recordando sus momentos juntos, noches soñando cómo sería su reencuentro. Cuándo lo vería, dónde ocurriría, qué pasaría, todo. ¿Se cortaría su respiración al verlo allá, a la distancia? ¿Se revolvería todo dentro suyo al acercársele? ¿Le temblarían las piernas al mirarlo a los ojos? ¿Que iba a pasar? ¿Iba a ser lo mismo? ¿Iba a ser aún mejor ? ¿Habrían sus sentimientos florecido a la par o era todo una cruel broma del destino? El caso es que sí; todo aquello acumulado durante meses había servido de semilla para plantar el rosedal más glorioso jamás visto. Que sí; sus pulmones, su corazón, sus músculos, todo en su cuerpo falló un segundo al tener frente a ella lo que tanto había deseado habiendo llegado a creerlo imposible, inalcanzable. Y no se terminaba ahi, no: la...