Miedo

          Miedo. Tengo miedo. No tengo miedo de vos. No tengo miedo de lo que puedas hacerme. No. Sé que sos bueno. Sé que sos tierno. Sé que sos genial y divertido y comprensivo y tantísimas cosas más. Por eso me gustás tanto. Además no podría tener miedo de lo que me hagas... porque todo aquello yo lo deseo. Quiero que hagas conmigo todo lo que se te pasa por la cabeza. Quiero que me conviertas en tu mejor obra de arte, que juntos seamos la mejor canción, que nuestros intercambios sean poesías y nuestros encuentros excitantes aventuras. Lo quiero todo. Lo quiero todo con vos. No te tengo miedo.

          Pero tengo miedo de mí. Tengo miedo de mí porque me conozco, porque sé que me emociono demasiado, que estorbo, que me armo una historia a partir de una simple oración. Que a veces hablo muy poco y a veces hablo mucho y en ocasiones no sé cómo llenar un silencio, un espacio vacío. Y si no puedo llenar ese vacío, ¿cómo llenar el tuyo? 

          Tengo miedo de que esperes tanto de mí que el enfrentarte con la realidad, con mi yo real, sea una catastrófica decepción. Tengo miedo de ser muy primeriza, o muy aburrida, o de quedarme en blanco. Tengo miedo de verte y que me pase todo, que me revuelvas la existencia, que me vueles la cabeza, que me arranques el corazón con sólo una mirada, o una sonrisa, o una palabra... y que a vos, conmigo, no te pase nada. Que no te mueva nada. Que ni se te aceleren un poquito los latidos del corazón. Que el radio de tus pupilas no se agrande ni un milímetro. Que me veas, me escuches, me toques y no te pase nada.

Tengo mucho, mucho miedo de no gustarte.







Comentarios

Entradas populares de este blog

Sola

El Show

Sobre Ojos Y Otras Adicciones