Mentiras

     Mentías.

     Cuando vi que conversabas con ella me aseguraste que te buscaba. Que la ignorabas. Que era una psicópata desesperada por amor.

     Mentías.

     Te di todo y no sentí nunca que me devolvieras la misma energía. Te lo plantee, te lo pedí, te lloré y rogué una y mil veces que me demostraras. Y me dijiste que la que tenía que demostrar más era yo. 

     Mientras intentabas llevarla a la cama.

     Mentías. 

     Cuando me dijiste que yo estaba perseguida; sí, todas esas veces que la bloqueabas para venir a mi casa y al irte le volvías a hablar. Todas esas veces que me dibujaste un futuro juntos, una vida a mi lado, que me susurraste que soy única, que no existía otra para vos... mentías.

     Mentías. Mentís.

     Tenete un poco de respeto, teneme un poco de respeto a mí y dejá de mentirme en la cara. No digas que estás arrepentido. No digas que te cayó la ficha. No me llores pidiendo mi perdón porque no creo una sola de tus lágrimas. Ni vos mismo te las crees. No te arrepentís de nada. Si hubiera sido una noche... podría haber sido un error. Hablándolo en el momento quizás se podía arreglar. Un pequeño desliz. Un mes de confusión, aceptable. Cualquiera puede conocer de repente a una persona que le vuele la cabeza y es inevitable que suceda, pero confesándomelo tal vez llegábamos a algo. 

     ¿Pero un año? Lo tuyo ya es otro nivel. Ya no es un error, ya no es una confusión. Es tu estilo de vida. ¿O me vas a decir que en un año no tuviste tiempo de pensar en mí? ¿No tuviste meses para arrepentirte? ¿Y todas las oportunidades que te di de decírmelo y me negaste todo argumentando que estaba imaginando cosas y que vos no decís cosas que no sentís? No. Oportunidades de arrepentirte tuviste 31536000, una por cada segundo del año que elegiste jugar a dos puntas. No te arrepentís. Esos llantos tuyos son porque se te acabó el juego. Te vuelve loco que se te cayó el circo. Te enfurece que te haya descubierto y aun más que me haya enterado por ella. No te arrepentís de nada.

     ¿Sabés que es lo que duele más? Entender que el chico que creía conocer, ese que me dedicaba canciones, me hacía cartas y me mimaba con lindas palabras no existe. Es una fachada de tu alma podrida. Ojalá no fuera así. Ojalá me equivocara. Ojalá este maniático manipulador y descorazonado no fueras vos. Pero lo sos. Lo sos porque somos lo que hacemos cuando nadie nos ve, lo que damos aunque nadie lo pida, lo que silenciamos aunque nadie nos calle, somos los secretos que elegimos guardar y las mentiras que decidimos contar. Y la tuya fue esta. Esta gran mentira. Vos sos una grandísima mentira, sos la recopilación de todos los engaños que me dedicaste a mí, a ella, al mundo. No estás arrepentido, ya no me mientas más.

     Si me tenés un poco de respeto, un poco, te pido por favor que des un paso al costado. Si valorás todo lo que hice por vos, si entendés como me destruye que me sigas tomando por idiota, si ves el mal que me estás haciendo te ruego que aceptes que te fuiste al pasto y te vayas. Andate con la cabeza gacha y no me busques nunca más. Y lo que nos hiciste a nosotras no se lo hagas a nadie más. Las personas no son juguetes para que vayas usando y manejando a tu antojo.

     Ya perdí demasiado tiempo y energía en vos. No me retengas más, por favor.

Soy demasiado amor para seguir intoxicándome con tus mentiras.

Comentarios

Entradas populares de este blog

Sola

El Show

Sobre Ojos Y Otras Adicciones