Un Mes y Medio



(AVISO: Este escrito es en ciertas partes muy específico o personal porque es algo que me quedó pendiente decir y este es mi único espacio para hacerlo. Si no lo querés leer, podés seguir de largo. No me enojo.)

     Ya pasó un mes y medio desde que nos separamos. O eso creo; es una suposición, no me tomé el trabajo de calcularlo a la perfección. Seguramente vos sí lo harías. Seguramente ahora estarás pensando en corregirme. "No Camila, el mes tiene 30 días y si nos separamos el 5 de noviembre tenés que sumarle al 5 de diciembre 15 días, ahí sería el mes y medio. Aunque tendríamos que calcular también el margen de error, porque hay meses que tienen 31 días asi que la fecha se iría corriendo..." 

     Ah mirá, le pegué. 20 de diciembre. 5+15. 20. Qué casualidad.

     Pasó exactamente un mes y medio y todavía sigo escuchando a gente preguntándome por vos. Familiares que no se habían enterado que cortamos y se dieron cuenta por la cara que puse cuando me dijeron "¿y tu novio?", amigos que me lanzan un "uhhh, ¿y como estás? ¿ya lo superaste? ¿lo extrañás?"... o mi mamá, que todavía está triste porque no estamos más juntos.

     Yo no. Quizás nadie me crea, pero yo no estoy triste porque cortamos. No estábamos en sintonía, quizás hace ya mucho tiempo y no nos dábamos cuenta. O tal vez fue cosa del momento, qué sé yo. Lo único que sé es que fue la mejor decisión. No hay por qué arrepentirse, no hay por qué estar triste cuando algo que debe terminar termina. Estoy muy contenta por vos y por tus logros recientes y realmente desbordo felicidad por mi vida actual. Si supieras las cosas increíbles que me están pasando...

     Lo único que sí me da tristeza es no poder contártelas de forma personal porque decidiste que tengo que salir de tu vida. En realidad no es algo que me atormenta, pero cada tanto me acuerdo y me duele un poquito porque el hecho de que no te ame y no podamos estar juntos no significa que no te quiera. Y ese es el punto. Una relación tan larga, tierna y destacada por el compañerismo entre nosotros no puede, no debería terminar en que cada uno se vaya por su camino y deje al otro en el pasado. Pensé -y sigo pensando- que con todo lo que pasamos juntos la mejor decisión es ser amigos. Nos conocemos entre nosotros probablemente más que nadie -que no significa que nadie pueda llegar a conocernos mejor en un futuro, por supuesto- y nos entendemos muy bien. Ambos somos incomprendidos y sabemos apoyarnos el uno al otro. Es lo que hacen los amigos.

     Y en eso quedamos, en que íbamos a ser amigos. E iba todo perfectamente, porque mi intención nunca fue alejarte de mí y tenerte como amigo me bastaba y sobraba para abombarte con mis ideas feministas por Instagram, saber si estás bien, cómo anda tu abuela y muchas cosas más. Ser amigos era la mejor opción y nos ayudaría a ambos a seguir desarrollándonos intelectualmente, como siempre hicimos. Siempre fue una relación más bien intelectual. 

     Pero las cosas con vos últimamente no pueden mantenerse perfectamente. No sé si te afectó el calentamiento global, el cambio climático o algún otro fenómeno científico de esos que te interesan a vos pero estás cambiante, más bipolar que el Ártico y la Antártida. En fin, concluiste que lo más sabio era borrarme de tu vida de un día para el otro, como si nos lleváramos terriblemente o incluso como si no hubiera pasado nunca nada. Y todo por una chica que, si te quiere y confía en vos y para colmo lee mis escritos -los cuales sé perfectamente que lee-, debería comprender que sólo somos amigos, que la relación murió pero no implica que debamos odiarnos. De lo contrario es una mujer egoísta e insensible y mi recomendación -que de todas formas ignorarías- sería que no te metas en ese territorio. Pero bueno, ya no hay nada que pueda hacer al respecto. Vos elegís de quienes rodearte y, aunque muchas veces elijas mal, respeto tu decisión. Simplemente me entristece alguna que otra vez y si algún día te arrepintieras y quisieras que vuelva a tu vida me agradaría porque te quiero.

     No vale la pena darle demasiadas vueltas. Como dije, no sé por qué la gente se pone tan mal cuando se entera que nos separamos, como si fuera el fin del mundo. Tampoco se trata de superar o no superar. Las cosas que deben ser, son. Si tenemos que estar juntos -ya sea como amigos u otra cosa- la vida y nuestros deseos nos volverán a juntar, y esa es mi respuesta a todos los que me preguntan. No puedo afirmar ni negar que todo se terminó porque eso nadie lo sabe. Dije toda mi vida que odiaba a los abogados y que me generaban desconfianza los rubios de ojos claros y actualmente me gusta un futuro abogado que para variar es rubio de ojos claros, así que todo es posible. Ojalá nuestras vidas se crucen otra vez porque quiero verte convertido en ese médico neurocirujano ultraexistoso y multimillonario que siempre quisiste ser. Me encantaría conocer algún dia a tu esposa, a tus hijos, volver a cenar con tu abuela o que juntos descubramos la cura para alguna enfermedad. Sin embargo, si eso no ocurre será por algo, y entonces no te deseo nada más que lo mejor.

     Pasó un mes y medio y pasarán más pero lo único que me queda decirte ahora mismo es gracias. Gracias por estos tres años, por acompañarme en mis mejores y peores momentos y por soportarme, que sé que es una tarea muy difícil. Gracias por darme este nuevo comienzo, gracias por entender que ahora necesito algo distinto y vivir diferentes historias y progresar en otro lado. Gracias, gracias por todo.

Ya lo dije pero no está de más repetirlo, te quiero y te deseo lo mejor.

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