Tus Besos

     Un beso.

     Un sólo beso.

     Un sólo beso te alcanzó para encenderme otra vez. Un sólo beso bastó para hacerme desear más. Un beso y ya me tenías a tus pies, rendida como siempre. Vos y yo, los mismos reunidos una vez más en un beso. 

     Un beso. Sólo uno.

     Unos segundos y te separaste. Me quedé como tragando aire, como esperando que volvieras a mi boca, como pensando que quizás después de todo nada había cambiado. Creyendo que, tal vez, lo que pensábamos que había muerto solo había decidido tomarse una siesta. Entonces me seguiste hablando, como si no hubiera pasado nada, pero para mí ya había cambiado todo.

     Un beso. U n o.

     Uno y ahora todo está puesto en duda. ¿Qué es lo que siento? ¿Por qué me afectó de esa forma? Si ya no queda nada, ¿por que pareció tanto? Si no nos queremos, ¿por qué pasó? 

     Ya no entiendo nada. No entiendo mi mente. Mis pensamientos no parecen estar siguiendo una línea recta, sino que se desvían a su antojo, se enredan y cambian de dirección. Me frustra enormente, no sabés cuánto. Decís que te llamo inestable, pero que yo no me encuentro muy lejos de eso tampoco. Y es verdad. Pero yo no soy inestable. No, yo siempre fui muy decidida con mis ideas y mis acciones. No soy inestable; vos me desestabilizás.

     Tus besos me desequilibran y eso está más que comprobado. Mi vida va perfectamente encarrilada, todo empieza a cobrar sentido... y entonces aparecés, me das apenas un poco de tu veneno adictivo y me pierdo. Me pierdo en tu universo de sensaciones, en lo más profundo de tu corazón... pero eso dura sólo un instante antes de que me devuelvas de un golpe a Tierra. Y cuando vuelvo ya nada es como lo era antes de tu beso. Todo lo que había logrado construir ha desaparecido, no hay hogar en el que refugiarme, piso en el que pararme ni baranda de la cual sostenerme. Sólo puedo caer y seguir cayendo, esperando que me crezcan alas o que alguien me venga a rescatar. 

     O que me rescate un beso tuyo.

     Eso hacen tus besos cada vez que vuelven a buscarme.

     Tus besos hacen y deshacen. Construyen y destruyen. Tus besos son así, a todo o nada, del cielo al infierno, son como un deporte extremo en el que se puede morir o sentir la mayor euforia. Tus besos toman mi vida y la desacomodan o agarran mi corazón y lo reparan. Son así, y ya lo había olvidado, pero ahora me lo recordaste.

     Así que mi vida, ya tan ordenada, tan bella, tan ideal, sufre una vez más una sacudida tuya. Volví a entrar a tu universo, a tu alma, a tu cabeza. No obstante, aunque ese beso te alcanzó a vos para poner patas arriba todos mis planes, no fue suficiente para que yo quede satisfecha. Porque tus besos, para bien o para mal, son un viaje de ida.

¿Y si me das otro?

Comentarios

Publicar un comentario