El Show
Tenerte una noche,
viajar por tus pulsaciones,
acariciar tus heridas
y ayudarte a coagular.
Mirarte a los ojos,
que el tiempo se frene en nosotros
para ver a nuestra energía contenida
explotar en un Big Bang.
Y crear galaxias.
Y crear estrellas.
Y crear esperanza.
Despertar de mi fantasía.
Que siga el show.
Levantarme con cadenas
que me atan al infierno,
cadenas que tu calor
derretiría en un momento.
Caminar por la vida
sin saber a dónde estoy yendo,
queriendo llegar a tu corazón
pero sin encontrar el sendero.
Enfrentarme a la adversidad
con una armadura de hierro
pero con un corazón de cristal
que se rompe poco a poco;
un corazón
que se hace trizas
porque no estás.
Que siga el show.
Una victoria,
dos victorias,
tres victorias y contando.
Funciones a diario,
sesenta pasaron;
el público aplaude, yo sigo actuando.
Tengo el éxito,
tengo el glamour,
salgo del túnel
y no encuentro tu luz.
Miro hacia el frente,
sigo avanzando,
me atraganto con gloria
y el sabor es amargo.
Miro hacia el cielo,
te busco en las estrellas,
las que nos vieron nacer
antes de que se estrellaran nuestras promesas.
Busco nuestra electricidad
en cada enchufe existente,
mas no hay voltaje igual
ni atracción tan potente.
Me pongo mi antifaz
y salgo al baile de máscaras.
Cual estrella fugaz,
me desean las miradas.
Pero lo único fugaz
que hay en esta mujer
son las lágrimas que escapan
y que tiene que esconder.
Y se obliga, por sí misma
o quizás por su audiencia,
a marchitarse bien erguida
y disecarse tras bambalinas.
Que siga el show.
Ya pasamos, que siga el show.
No llegamos a ser, pero que siga el show.
Se murió la ilusión, que siga el show.
Podríamos darle carga, pero que siga el show.
En ese tira y afloja,
suena otra canción
en este escenario que es mi vida
y la grito a todo pulmón.
Ahi sé
que no hay forma
de que siga,
porque sólo
se oxigena
mi sangre
al respirar
tu recuerdo.
Y sin él, me ahogo.
Y con él, tampoco me basta.
Inhalo lo poquito que me queda de vos.
"Que siga el show",
otra vez me digo
y me siento morir
porque en el fondo sé
que si no estás conmigo
no hay guión que seguir;
no hay historia por vivir
ni hay obra que contar.
O es una obra infinita
que nunca alcanza su final
porque se estanca en tu sonrisa
y le quiere dar el estelar;
y por eso
sigue
y sigue
y sigue con suplentes
esperando al día
en que en el teatro te presentes
y vengas a reclamar el papel
que fue tuyo desde siempre.
Vení, porque me cansé de vivir
escondida tras una máscara.
Porque me harté de los triunfos
que no tienen gusto a nada.
Porque te busco en la noche
pero te quiero entre mis sábanas.
Porque arrastramos nuestra imposibilidad
cuando podría darnos alas.
Porque no quiero morirme en vida,
quiero vivirte hasta morir.
Que siga el show,
pero que la ovación final
sea para los dos.
viajar por tus pulsaciones,
acariciar tus heridas
y ayudarte a coagular.
Mirarte a los ojos,
que el tiempo se frene en nosotros
para ver a nuestra energía contenida
explotar en un Big Bang.
Y crear galaxias.
Y crear estrellas.
Y crear esperanza.
Despertar de mi fantasía.
Que siga el show.
Levantarme con cadenas
que me atan al infierno,
cadenas que tu calor
derretiría en un momento.
Caminar por la vida
sin saber a dónde estoy yendo,
queriendo llegar a tu corazón
pero sin encontrar el sendero.
Enfrentarme a la adversidad
con una armadura de hierro
pero con un corazón de cristal
que se rompe poco a poco;
un corazón
que se hace trizas
porque no estás.
Que siga el show.
Una victoria,
dos victorias,
tres victorias y contando.
Funciones a diario,
sesenta pasaron;
el público aplaude, yo sigo actuando.
Tengo el éxito,
tengo el glamour,
salgo del túnel
y no encuentro tu luz.
Miro hacia el frente,
sigo avanzando,
me atraganto con gloria
y el sabor es amargo.
Miro hacia el cielo,
te busco en las estrellas,
las que nos vieron nacer
antes de que se estrellaran nuestras promesas.
Busco nuestra electricidad
en cada enchufe existente,
mas no hay voltaje igual
ni atracción tan potente.
Me pongo mi antifaz
y salgo al baile de máscaras.
Cual estrella fugaz,
me desean las miradas.
Pero lo único fugaz
que hay en esta mujer
son las lágrimas que escapan
y que tiene que esconder.
Y se obliga, por sí misma
o quizás por su audiencia,
a marchitarse bien erguida
y disecarse tras bambalinas.
Que siga el show.
Ya pasamos, que siga el show.
No llegamos a ser, pero que siga el show.
Se murió la ilusión, que siga el show.
Podríamos darle carga, pero que siga el show.
En ese tira y afloja,
suena otra canción
en este escenario que es mi vida
y la grito a todo pulmón.
Ahi sé
que no hay forma
de que siga,
porque sólo
se oxigena
mi sangre
al respirar
tu recuerdo.
Y sin él, me ahogo.
Y con él, tampoco me basta.
Inhalo lo poquito que me queda de vos.
"Que siga el show",
otra vez me digo
y me siento morir
porque en el fondo sé
que si no estás conmigo
no hay guión que seguir;
no hay historia por vivir
ni hay obra que contar.
O es una obra infinita
que nunca alcanza su final
porque se estanca en tu sonrisa
y le quiere dar el estelar;
y por eso
sigue
y sigue
y sigue con suplentes
esperando al día
en que en el teatro te presentes
y vengas a reclamar el papel
que fue tuyo desde siempre.
Vení, porque me cansé de vivir
escondida tras una máscara.
Porque me harté de los triunfos
que no tienen gusto a nada.
Porque te busco en la noche
pero te quiero entre mis sábanas.
Porque arrastramos nuestra imposibilidad
cuando podría darnos alas.
Porque no quiero morirme en vida,
quiero vivirte hasta morir.
Que siga el show,
pero que la ovación final
sea para los dos.
Tremendo :0
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