Final Feliz
Me cansé.
Me rindo.
O capaz no es rendirse, porque no estoy escapando de una batalla. Estoy yéndome de un lugar deshabitado, vacío, donde no hay guerra que pelear. No estás. O nunca estuviste. Quizás esos fueron juegos de mi imaginación.
Y es que en este combate no sos mi aliado, y tampoco mi enemigo. Simplemente no sos. No sos porque no querés ser, porque tampoco es que te importe demasiado participar de algo conmigo. Y sí, me tardé un poco más de lo que debía en darme cuenta de que llevo una lucha sin causa, pero es que ahora todo se ve tantísimo más claramente...
Que no, que no te interesa hacer el más mínimo esfuerzo por mí. Soy ese plato que comés si está servido en bandeja, no uno que te tomarías el trabajo de cocinar. Soy la canción que si ponen en el boliche bailarías, pero si no sueno tampoco te darías cuenta. Soy esa, la que siempre va a tener que remar sola por océanos enteros, con un solo remo, con el bote medio roto, si quiero quizás llegar a tu puerto. O ese es el lugar en el que, consciente o inconscientemente, querés ponerme.
Y no lo voy a tomar.
No lo voy a tomar porqué sé de sobra que valgo mucho más que eso. No merezco ser esclava tuya, ni rogarte, ni mover mares sólo por poder verte cuando no movés un dedo para mantenerme cerca, para cuidarme. No. Merezco un amor fogoso, de esos que incluso a la distancia se desean con locura, que no aguantan a la hora de reencontrarse, que se acompañan y se admiran en todo; esos que se miran con fascinación, como si estuvieran observando en los ojos del otro un cielo repleto de estrellas. Un amor que recorra océanos, sí, pero para conocer cada rincón del planeta juntos. Un amor sólido, pasional, un amor constante, algo que no se esfume en un instante, que no tenga un solo uso y a la basura. Porque no soy de un solo uso... y tampoco soy para usar.
Pero está bien; que no te hayas dado cuenta está muy, muy bien. Si todos vieran el oro que llevo en mi corazón, no sería un tesoro oculto. Y el tesoro oculto se lo lleva el mejor pirata, el que pasa cada prueba y obstáculo. Pirata que, en esta aventura, no sos vos.
Lamento decirlo yo también. Echarme atrás no es propio de mí, no habiéndolo apostado todo por vos, habiendo dado lo mejor de mí. Normalmente, eso implicaría que siga hasta el final. El problema es que, aunque me quise convencer de lo contrario, nunca hubo principio.
Voy a tener mi cuento de hadas. Voy a encontrar a mi príncipe, mi pirata, mi héroe o quien sea que el destino me tenga preparado. O en realidad, quien sea que yo decida coronar así, pues la autora de esta historia soy solo yo. Iré llenando las páginas, tanto con ilusiones como desilusiones, con nudos y desenlaces a mi antojo. Vos también vas a tener tu final feliz, espero. Pero el tuyo y el mio no están entrelazados, y eso me lo probaste vos.
Ahora que lo pienso, me corrijo. No me rindo, salgo adelante.
Estoy un paso más cerca de mi final feliz.
Espectacular!!!
ResponderEliminar